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viernes, 18 de agosto de 2017

El Fresnidiello. "Los Ojales". 200 m. MD Inf. 6a

La Peña Fresnidiello, de 1477 metros, se encuentra muy próxima a la localidad de Sotres. Justo antes de llegar al pueblo, una marcada curva nos marca el comienzo de la pista que debemos tomar -dirección Áliva-. Conducimos unos metros y dejamos a la derecha el desvío que baja a los invernales, camino de Pandébano.  Poco más adelante ya vemos a nuestra derecha la pared del Fresnidiello. 

Tanto esta vía como "Capitanes", recorren el centro de la pared este del Fresnidiello hasta el collado entre sus dos cimas. Con lo que, en la vertical del mismo, buscamos el arranque de la vía. Justo a la derecha de un marcado techo en el medio de la pared.

La vía "Ojales" son 5 largos de muy buena roca y variados. Algún tramos de placa, chorreras, un pequeño techo... con grados que varían entre el IV y el V+ en casi todo el recorrido, excepto un corto tramo de 6a en el primer largo.
La vía cuenta con reuniones equipadas además de algún parabolt y pitones en los pasos comprometidos. Además encontraremos descoloridos cordinos enhebrados en los numerosos puentes de roca que dan nombre a la vía. A pesar de esto, contad con alejes entre los seguros.
Largo 1; 45 m, 6a.  Comienza justo a la derecha del techo central. Un clavo primero y dos parabolts protegen el paso de placa de 6a con el que comienza. Tras superarlo, una travesía a la derechade IV con un puente de roca nos lleva a la reunión (parabolt con argolla). En la travesía a la reunión se puede utilizar algún alien a mayores para protegernos.
En la placa del primer largo. Buscaremos la reunión a la derecha del techo.

En la travesía que precede a la primera reunión.

Largo 2; 40 m, V. Salimos muy verticales por una marcada y abrasiva chorrera justo encima de la reunión (IV). Algúnos puentes de roca alejados nos protegen en este tramo. Después la chorrera se extingue y la roca se vuelve compacta. Nos desviamos hacia la izquierda por la placa hacia un cordino blanco (V), teniendo la reunión justo encima (parabolts con argolla). Ocho seguros fijos encontramos entre puentes de roca y algún pitón. Serán suficientes. 
Comenzando el segundo largo por la vertical chorrera.

Llegando a la R2.

Largo 3; 40 m, IV. Partimos rectos por un muro sencillo con muy buenos agarres. Vamos buscando los cordinos en los puentes de roca que marcan el camino, hasta situarnos bajo el desplome donde comienza el siguiente largo. La reunión también con dos parabolts. Encontramos en total tres puentes de roca y un pitón.
Buscaremos la reunión en la base del desplome que se aprecia encima del escalador.

Largo 4; 40 m. V+. El largo más bonito. Comienza salvando el techo con unos pasos sobre buenos cantos y protegidos con dos parabolts y un cordino. Una vez superado el desplome, se continua por una chorrera que cuenta con un par de puentes de roca hasta un pequeño diedro vertical -con un parabolt en su base- que superamos por la derecha. La pared pierde verticalidad y aumenta la distancia entre seguros. Dos puentes de roca más y un pitón nos protegen hasta la reunión, también equipada. En total encontramos ocho seguros. Suficientes también.
El desplome con el que comienza el cuarto largo está bien protegido.

Últimos metros antes de la R4.

Largo 5; 35 m. III+. El más fácil de la vía. Comenzamos rectos por la marcada chorrera con múltiples presas para después, con tendencia a la derecha, salir por unos canalizos más tumbados y protegidos con dos puentes de roca hasta la reunión que se ubica en el herboso collado entre las dos cimas. La reu también con dos parabolts y argollas sobre los que comenzaremos el primero de los tres rápeles que efectuaremos sobre la misma vía y que nos devolverán al suelo.
Una cordada progresa a nuestra derecha por la vía  "Elixir para calvos". Al fondo el cueto Pampín.

Rapelamos desde el collado herboso situado entre las dos cimas

Tras nosotros, las Malatas y el pico Cortés...

la parte alta de la canal de Jidiellu. A la derecha los picos del Jierru y a la izquierda, el Valdominguero y la Piqueta de Valdominguero.

Esta vía fue abierta en 2001 por Daniel Robles, Miguel González "Pochacu" y Michel. Recorrido para disfrutar sobre buena roca y con seguros suficientes a pesar de los alejes. No necesitaremos más que con diez cintas y algún alien para protegerla perfectamente.
Su orientación este permite escalar a la sombra a partir de media tarde, en los días calurosos de verano.


miércoles, 2 de agosto de 2017

Torre del Hoyo de la Llera. Cumbres norte y sur. "Las Torres".

En un rincón de los Urrieles, recóndito, y protegidas por un largo e incómodo acceso, encontramos la Torre del Hoyo de la Llera, o las Torres, porque en realidad son dos. Situadas en la zona de Valdeón, cierran al sur la parte alta de la canal de Moeño. Al este de las mismas, el paredón occidental de la torre de la Celada se levanta doscientos metros por encima. Entre ellas y el río Cares, sólo la torre del Medio evita que sea la primera montaña de más de dos mil metros del macizo Central entrando desde poniente.
Vista otoñal de las Torres desde Valdeón.

Pisara la cumbre de estas montañas no es fácil. Más que por la exigencia técnica que obliga su ascenso, por el conjunto de la aproximación y el cierto grado de exposición que soportaremos en varios de sus pasajes.
La ruta normal más lógica que encontramos, accede a su base por el sureste, a través del Pamparroso. Con ello sobra decir que el punto más cómodo para comenzar la actividad sería el refugio de collado Jermoso. Para hacer la excursión en el día lo mejor es dejar el coche en las Joyas de Pedabejo, al pie del sedo de Remoña.

Partimos al alba hacia el collado del Pedabejo. Pasamos por encima de la vega  de Liordes siguiendo el camino de Jermoso al que llegaremos a través de las Colladinas. Una vez en el refugio, continuamos por el camino que al norte lleva a la torre de Llaz y unos metros por debajo de la misma, se abre el collado que da vista al Pamparroso. Aquí, divisamos por primera vez nuestro objetivo.
Decir que el tránsito por el Pamparroso es incómodo. Hay vestigio de sendero en gran parte de las traviesas pero en su zona superior no es un paseo agradable. Salimos del collado arrimándonos a los abismos de la izquierda buscando siempre el trazo de sendero. Poco después atravesamos el pedrero infame que cae desde las torres de Delgado Úbeda y Diego Mella. Aquí, es importante avanzar sobre la escueta línea que se dibuja sobre el cascajar, pudiendo estorbarnos un nevero hasta bien entrada la temporada. 

Avistamos el collado verde, que será nuestro inmediato objetivo, además del punto de referencia para abandonar, desde sus inmediaciones, el camino. 
Justo unos metros antes del collado, o desde él mismo, nos aupamos a la derecha por un terreno trepable (I+) en un principio hacia la torre de la Celada. Ganamos altura y nos fijamos como objetivo el collado que se forma al pie de las torres y que separa el Pamparroso de la canal de Moeño.
Hacia él nos dirigimos atravesando alguna llambria tumbada algo expuesta y poniendo las manos también en un paso antes de coronar el collado.
Desde el collado, tenemos la torre encima nuestro y lo que nos transmite es que, a través de las tremendas verticalidades de esta vertiente, no ofrece fallo para poder ascenderla. Pero si lo tiene.

Vista de las Torres desde el quinto Dobresengro.

Subimos unos metros desde el collado hasta situarnos bajo el enorme furaco que aquí se forma. Y desde este incomparable portal, perdemos unos segundos en identificar la exígua vira que permite avanzar sobre el vertical paredón que se pierde decenas de metros más abajo en Moeño. Se intuye que, a la derecha del pasaje, la vira se ensancha y nos permitirá acceder a la vertiente norte de la torre, como así será. 
Este tramo, provoca espanto al observarlo desde esta perspectiva.
Descendemos de la base del furaco por un pequeño espolón (I+) y  en unos breves metros nos pegamos a la pared. Aquí, aparece un clavo desde el que asegurar el arranque de la vira.
Aseguramos el paso en horizontal primero y luego ascendiendo a una terraza (IV-) más difícil a la vuelta en ligero descenso.
Comenzando la vertical travesía.

Desde la terraza montamos reunión precariamente y vemos un zócalo de dos metros con los cantos de arriba algo rotos (III-) que nos deja en una cómoda vira que agotamos y que nos lleva a una tercera, con un paso aéreo (II+) que no permite error. 
Zócalo de entrada a la segunda vira (II+,III-)

Tercer y último paso, con mucho "aire" bajo los pies, pero buena roca.

El mismo paso visto hacia atrás, con el enorme y característico furaco de las Torres.

A partir de aquí, el terreno ensancha y permite comenzar a rodear la montaña buscando la salida por arriba.
La perspectiva que nos da esta montaña de las cumbres situadas al oeste del macizo Central, es inigualable.

Nada más girar al suroeste, nace una amplia canal de canchal que nos permite ganar metros sin sobresaltos. 
Aparece la cumbre sur a la vista y volvemos a girar para pasar por un segundo y pequeño furaco y montarnos en una vira algo herbosa que nos deja al pie de un espolón que cae de la cima. Último giro en esta gran Z que estamos dibujando que nos llevará a la cumbre.


  1. El espolón lo pasamos por debajo -oeste-. Primero superando una llambria tumbada (II) y luego trepando muy cerca del filo del espolón (II-) hasta que este muere unos metros bajo la cumbre. 


Caminamos sencillo hasta el punto más alto de la torre del Hoyo de la Llera, 2259 metros. Tremendo pedregal cimero muy similar al que existe en lo alto de la Peñalba. 
Cumbre de la torre del Hoyo de la Llera norte, con la torre de la Celada al fondo. 

Para acceder a la segunda cumbre, hay que descender directos hacia ella, a buscar el collado que separa ambas torres.

Primero de manera sencilla con tendencia a la izquierda, por la vertiente que mira al Pamparroso. Nos guiamos por el collado entre cumbres y seguimos descendiendo apareciendo pasos más verticales (II) que nos dejan al pie de unos gendarmes que adornan una zona afilada y estrecha, con buen "patio" por debajo. Rodeamos el primer gendarme por la vertiente que mira  a Caín -oeste-. Un segundo pináculo contíguo lo trepamos directamente y nos lleva a un tercer saliente que nos asoma al collado, con un salto directo hasta él de unos seis metros. Montamos un rapel y dejamos los cordinos para remontarlos a la vuelta (IV-).

Una vez en el collado descendemos tres o cuatro metros hacia el oeste buscando la manera más sencilla de montarnos en el muro que la torre sur nos ofrece en su arranque. Un paso de III- hacia la derecha nos deja en la ladera de la montaña, en este principio vertical, pero con buenos agarres (II). 
Sólo nos resta trepar por la inclinada ladera que se nos abre hasta la cumbre de la torre del Hoyo de la LLera Sur, 2230 metros.
Cima Sur de la Torre del Hoyo de la Llera, con la Torre del Medio bajo nosotros.

El descenso de estas dos torres lo tenemos que hacer exactamente por el itinerario que hemos seguido en el ascenso. Con lo que primero descendemos esta segunda cima hasta el collado que la separa de la cumbre norte. Una vez en él, remontamos los seis metros hasta los gendarmes, asegurandonos con un prusik al cordino que dejamos montado. Sorteamos de nuevo las dificultades y pasamos de nuevo por la primera cima.
Vista de la primera cima desde la segunda, por donde retornaremos.

Desandamos nuestros pasos de subida y llegamos de nuevo a la travesía que nos dejará cerca del gran furaco, dónde comienzan y terminan las dificultades de esta ascensión. 

Decir que de vuelta, la segunda y tercera vira son más sencillas. En cambio volvemos a asegurar el primero de los tramos -ahora en descenso algo más difícil- que nos deja a pie de vía.
Todo el retorno hasta el Caben de Remoña por el mismo camino.

El track de la actividad aquí:
https://es.wikiloc.com/wikiloc/spatialArtifacts.do?event=setCurrentSpatialArtifact&id=18963847

Si decidimos asegurar los pasos, será suficiente con una cuerda de 30 metros. Cinco cintas, juego de fisureros y los friends del 0.5 0.75 y uno. También cordinos largos para improvisar algún rapel. 

Rafa Caballero y Jose Tascón, julio de 2017.

jueves, 20 de julio de 2017

Naranjo de Bulnes por la Schulze

Vía de escalada histórica realizada en solitario por el geólogo alemán Gustav Schulze el uno de octubre de 1906, convirtiéndose en la segunda ascensión absoluta, y primera en solitario, al Pico Urriello o Naranjo de Bulnes.

La vía comienza en la cara este, unos metros a la izquierda de la gran lastra adosada a esta vertiente con forma de "Y".
Comenzamos esta primera parte de la escalada ascendiendo por una fisura-canalizo hasta agotarla (III+). Un pequeño paso a la derecha nos deposita en la primera reunión sobre dos clavos.

Por delante de nosotros y en la misma vía, está la cordada astur formada por Fernando y Pedro.
Progresando por la fisura.

El segundo largo lo iniciamos por una vira a la derecha. Seguimos en vertical y vamos avanzando por canalizos con tendencia a la izquierda (clavo y puente de roca). 
En los primero metros del segundo largo.
Superamos el último muro para montar reunión a la derecha, por detrás de la laja "Y" que en este punto se "despega" ligeramente de la pared. (IV+).
Abajo, llegando a la R2.
El tercer largo de 40 metros, comienza superando la chimenea (IV), en la que encontraremos un clavo a la derecha a los pocos metros. 
Después, la misma se convierte en una canal de bloques (III) hasta su final. 
En una cómoda repisa y sobre dos clavos montamos el tercer relevo. Estamos sobre el ramal izquierdo de la Y".
Estos tres primeros largos se repiten con frecuencia por ser comunes con la vía "Cepeda" a la cara este. Si bien, no pertenecen a esta última como frecuentemente se dice, sino a la "Schulze", abierta con anterioridad.
Desde la reunión observo a Fernando, que ya ha superado el ramal derecho de la "Y". Asegura a su compañero en el quinto largo, el cual les llevará a la gran cornisa.
Fernando Manteiga en la R4.
Los compañeros llegando a la tercera reunión.
En la cuarta tirada se hace la travesía entre los dos "brazos" de la "Y". Pasamos del izquierdo al derecho en un vadeo limpio de seguros. Primero bajando por una canaleta cinco metros,
para posteriormente atravesar, ascendiendo ligeramente, hasta el espolón donde fotografié anteriormente a los escaladores que nos preceden.


Nada más trasponer dicho espolón (IV), se monta reunión con friends. (un clavo).
Quinto largo. Éste nos llevará a la gran cornisa en unos 25 o 30 metros por canalizos de III+ grado. Montamos reunión limpia en la terraza.
Nos desatamos y caminamos con atención hacia la vertiente norte en horizontal (II-, 70 metros). Agotamos la amplia vira hasta dar con la sexta reunión, ya común con la vía "Pidal - Cainejo". Relevo en una repisa con tres clavos.
En la gran cornisa.
Croquis de la segunda parte de la escalada.
Dividimos en dos la sexta tirada al coincidir, en la misma, con una cordada de tres que escalan la "Pidal - Cainejo".
Comenzamos escalando por un pequeño diedro vertical y tras elevarnos por unas fisuras, montamos la "R" en la propia chimenea sobre clavos (IV+).
Salida desde la R6.
En la zona de fisuras,
y en nuestra incómoda reunión.
Continuamos avanzando rectos por la misma chimenea, encontrando clavos y algún cordino. Escalamos la primera "panza de burra" (V) y tras ella, en una cómoda plataforma instalamos el siguiente relevo sobre dos clavos.
Unos metros antes de la primera panza.
y saliendo de la misma.
Afrontamos los dos últimos largos de cuerda para superar la gran grieta norte. 
Primero, por la propia chimenea que en este punto ensancha un poco.
Ganamos metros trepando por una roca que pasa a estar más pulida, hasta llegar a un bloque que cierra el paso. Nada más sobrepasarlo, se monta la R8 en un espacio cómodo con dos clavos a la izquierda (45 m).
Debajo de la segunda panza de burra (V).

Recuperando el largo, con el mar Cantábrico al fondo.

En la última tirada estiramos cuerdas al máximo, trepando primero unos bloques (IV). Posteriormente, la pendiente y dificultad disminuye.
Abajo, en la última reunión, (limpia).


Plegamos cuerdas y seguimos cuidadosamente por la canal, que tiene piedra suelta.
Trepamos algún paso aislado de III grado,
Y ganamos la arista cimera que desemboca en la cumbre.
La cordada en la cima del Naranjo de Bulnes.
La otra foto obligada en la cima del Uriellu; La Virgen de las Nieves.
Descenso, como casi siempre, por los rápeles de la cara sur.

Longitud de la vía 450 metros con pasos de V grado como máximo. Gran itinerario histórico y largo. Con un juego de fisureros, aliens y algún friend hasta el uno será suficiente. Bastante equipación en la vía al pasar la "Cepeda" por los tres primeros largos de la "Shulze" y de la misma manera ocurre en los largos de la chimenea norte, al ser comunes con la "Pidal - Cainejo", dos de las vías más repetidas en el Naranjo de Bulnes.

Actividad realizada por Rafael Caballero, Alberto Pinto y José Tascón.


"Si la primera ascensión de 1905 nos llena de admiración, la expedición del doctor Gustavo Schulze es uno de los más bellos capítulos de la historia del alpinismo".