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jueves, 14 de septiembre de 2017

Espolón del Jiso. Arista de los Peñalaros al Pozán. MD, 630 m. 6a

El Pozán está situado en la vertiente cántabra del macizo de Ándara, al sur del mismo y en su extremo occidental. Visualmente queda retraído ante el Prao Cortés o el Cortés, montes a su vera y que se elevan 200 metros por encima de él. Aún así, cuando observamos el macizo desde Potes o desde los primeros municipios del valle de Valdebaró, la mirada se queda fija en el espectacular y vertical filo que desde el Pozán se descuelga hacia los montes del margen izquierdo del Deva.
El primer recorrido en esta vertiente y a través del estético espolón, es trazado por Ezequiel Conde y Gervasio Lastra. Corre el año 1969 y consiguen realizar la primera escalada en dos duras jornadas del  mes de junio.  Todo ello bajo la atenta mirada del polifacético Enrique Herreros, presidente entonces de la Real Sociedad Española de Alpinismo Peñalara, el cual los acompaña hasta pie de vía siguiendo en todo momento sus evoluciones. Según el propio Ezequiel, es Enrique el que más interés mostraba en aquella época en la necesidad de abrir una vía que recorriera el llamativo espolón. 
Tanto Ezequiel como Gervasio son también miembros destacados del Peñalara, decidiendo bautizar la nueva ruta como "el espolón de los Peñalaros" en honor a su club de pertenencia. Con el paso del tiempo, el nombre original ha ido variando en acepciones -más o menos correctas- como la del "espolón del Jiso", que es la que con más frecuencia se utiliza actualmente.

Las tres fotos siguientes son históricas, y corresponden a la apertura de la vía. Pertenecen a la colección personal de Ezequiel Conde, al que agradezco tanto su cesión como su tiempo de charla desinteresada. Un auténtico lujo.
Momentos antes de iniciar la escalada en junio del 69.

El segundo largo les llevó más de tres horas superarlo teniendo que limpiar zonas inestables de las que se desprendían bloques de enormes dimensiones. 
Ezequiel Conde abriendo la parte central del "faraón".

Desnivel: La escalada tiene tres partes bien diferenciadas. La parte baja es sencilla, excepto una zona de placa. Después, en el comienzo del espolón, se concentra mayor dificultad y en la parte alta de la vía, ésta disminuye de nuevo. En total sale un recorrido de 630 metros de desnivel sobre buena roca en la parte del pilar y aceptable general, excepto en algunos largos en la parte superior que tienen zonas con bloques sueltos. Cuando la arista tumba, en las proximidades de la cumbre, este inconveniente se acentúa. 
El número de largos puede variar según "estiremos" las cuerdas. Hay múltiples lugares donde emplazar los relevos en el recorrido, permitiéndonos variar la longitud de las tiradas según veamos. Podemos decir que se asemeja a lo que ocurre en el espolón de los Franceses, la otra gran clásica de la zona de Áliva.

Dificultad y materialVía de alta montaña cásica y larga. La mayoría de los largos tienen dificultades que van del IV+ al V+, teniendo una placa de 6a al final del "faraón", la parte más complicada de la escalada. Algunas reuniones están equipadas con clavos, así como los pasos más comprometidos de la ruta. Nosotros llevamos cuerdas de 60 metros, juego completo de fisureros, friends hasta el 2 y 12 cintas largas. Abajo, un croquis con nuestras sensaciones.

La aproximación la hacemos desde las inmediaciones de la ermita de la Virgen de las Nieves (Santuca de Áliva), donde podemos llegar en coche por la pista que sube desde la localidad lebaniega de Espinama.
Aproximación y descenso dibujado sobre el mapa de M.A. Adrados 
Comenzamos caminando directamente hacia el collado de Cámara, situado entre los picos de mismo nombre y las cumbres Avenas. Una vez rebasado el mismo, seguimos la vereda que, en ligera caída, vira al noreste llevándonos  hasta la pedrera que cierra la canal del Pozán, a pocos metros del comienzo de la vía.                                                                     Vertiente meridional de los Picos de Cámara, nada más trasponer el collado.
Avanzamos hacia el noreste, elevados sobre un tímido mar de nubes que cubre Liébana.
Bordeados los picos de cámara se abre la panorámica e identificamos el comienzo de la vía a la derecha de la canal. En esta primera parte del recorrido alcanzaremos "los costillares" en tres largos de cuerda. 
Comenzamos de izquierda a derecha por trepadas hasta III grado sobre roca anaranjada descompuesta. Ascendemos hasta montar reunión limpia en el comienzo de una placa que nos queda a la izquierda. 
Escalamos la placa ligeramente a la izquierda del espolón que la delimita. Nos guiamos por dos agujeros que aparecen seguidos, encontrando un clavo para proteger el paso en el que está situado más arriba. Nada más chaparlo, nos salimos hacia la derecha a tomar una canal en la que montamos el relevo.
Saliendo de la placa.

Trepamos ahora por la canaleta de bloques y hierba hasta que ésta se abre en el rellano de los costillares.
Una ver terminada esta primera parte de la escalada, nos desatamos y caminamos con cuidado hacia el comienzo del pilar. Ganamos unos metros por las fajas herbosas alejándonos de los abismos y buscando la zona más sencilla para el tránsito.
Llegamos así a la base del espolón. En este comienzo, disfrutaremos de los largos más bonitos y sobre la mejor roca del día.  A la izquierda de una cueva característica encontramos un cordino blanco en un puente de roca donde asegurar la primera tirada del Faraón.
Comenzamos a la derecha de la reunión ganando unos metros fáciles por una fisura hasta un clavo. Ahora nos montamos a la izquierda en un corto diedro protegido por una clavija (IV+). 
Encima de él, un rellano precede a un paso vertical que nos lleva hacia la otra vertiente (V).

Continuamos por una repisa inclinada y colgada (clavo) hasta llegar a la reunión montada con pitones.

El segundo largo del espolón (quinto en total) arranca recto hacia una grieta con un seguro que nos guía (V). 
Nos protegemos y pasamos a una canal a nuestra derecha con un incómodo nicho y algún clavo (V+) -ojo al roce de cuerdas-. Evitamos salir rectos por la canal y escalamos a su derecha un muro con presas, vertical y atlético (V), el cual nos deposita en una repisa al pie del siguiente largo. Montamos reunión sobre un bloque.

La tercera tirada es la última del Faraón y la más compleja. Se aborda una placa fisurada, vertical y con poco canto, protegida de entrada con un par de clavos  (6a). Se asegura bien con friends.

Unos metros por encima vemos otro cintajo en un puente de roca que nos orienta. Para llegar a él hay que dar un paso y montarse en una estrecha repisa inclinada. También se puede utilizar la fisura en A1.
Una vez lo alcancemos, damos otra zancada para salir al espolón que a partir de ese momento tumba. Prolongamos todo lo que podamos por terreno de III y montamos el relevo con un cordino largo abrazando un bloque al pie de un pequeño gendarme .
En el siguiente largo, -el cuarto del espolón-, trepamos por grandes rocas muy próximos al mismo filo (IV). Este puede ser el largo más relajado.

En esta zona de la vía la roca ha perdido consistencia y hay que atender a los bloques sueltos. Tiramos a tope de cuerda hasta el pie de un muro vertical donde establecemos reunión sobre dos clavos.
Disfrutamos del tramo mientras vamos ganando altura.

El quinto largo nos dejará muy cerca de la vira de escape. Desde la reunión vemos dos clavos encima de nosotros, pero no los seguimos (6a+). Nos fijamos en las fisuras a nuestra izquierda, donde el muro es más bajo y entramos por ahí para superarlo. Protegemos con friends más un pitón que encontramos en una de las grietas y salimos por encima del muro (V). 
Escalamos ahora encima del muro un tramo vertical, a la izquierda del espolón y con algún paso atlético sobre roca dudosa. Montamos relevo al pie de otro murete en el que vemos una fisura con una clavija.

La sexta tirada la comenzamos hacia la derecha, pasando a escalar en la vertiente de los costillares. 
Pasamos por tramo bonito de placa (V+) protegido con dos clavos y continuamos, por terreno más sencillo, hasta la amplia reunión de la terraza de escape.
El tramo de placa desde abajo.

Y la salida del mismo desde arriba.

En la cómoda terraza aseguramos sobre dos clavos emplazados en el muro. Desde este punto es posible abandonar la escalada hacia el collado que se forma con los Picos de Cámara situados a nuestra izquierda -sureste-, que son las tres cimas que se ven en la foto de arriba. En caso de abandonar en este punto, alcanzamos el collado desde aquí caminando. Una vez en el collado, bajamos por la otra vertiente -oeste-, un  tramo de pedrero llegando sin problemas al lugar de partida.

Continuamos hasta la cumbre. A partir de ahora nos quedan tres largos con dificultades entre el cuarto y el cuarto más y después salir trepando a la cima. Este tramo de la escalada, sin ser difícil, tiene pasos y muretes verticales equipados todos ellos con clavos. 
Esquivamos este primer muro del séptimo relevo por unos banzos verticales a nuestra derecha (IV+) sobre la misma arista, luego el terreno suaviza. En este tramo que nos quedan podemos montar las reuniones en cualquiera de las terrazas y repisas que nos vamos encontrando.

La octava tirada es una trepada de cuarto grado sin grandes dificultades reseñables.
El último y noveno largo del espolón (duodécimo en total), transcurre primero por una zona de placas tumbadas (IV), para posteriormente superar cuatro metros verticales (IV+) donde la pendiente vence y con ella la escalada del espolón de los Peñalaros.
En el comienzo del último largo

Plegamos cuerdas y continuamos trepando durante unos cien metros de desnivel por bloques y terreno suelto hasta alcanzar el punto más alto.
Últimos metros de ascenso con la parte alta de los costillares a nuestra derecha.

Y alcanzamos la cima del Pozán, 2178 metros.
Foto del equipo en la cumbre
Desde la cima del Pozán se desciende sin ninguna dificultad por la otra vertiente que hemos escalado. Bajamos andando primero hacia el oeste, perdiendo metros directamente por un largo canchal y luego, sin llegar al camino, vamos derivando al sur para un retorno más que evidente.
Los Picos de Cámara desde la cumbre. La ermita es visible a la derecha de éstos, sobre las praderías de Áliva. A la izquierda de la foto, las cumbres Avenas y el collado de Cámara.

Fernando Becerril, Rafa Caballero y Jose Tascón. Agosto de 2017.

En estas páginas podrás ver otras reseñas de la misma escalada y la opción, en su caso, de realizarla en la mejor compañía.

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